De Javier G. Roiz (*)




Ante todo, he de confesar, amigo lector, que la primera vez que me enfrenté a “DETRÁS DE LAS SONRISAS” no lo hice sin cierto escepticismo. Un autor joven escribiendo acerca de ese submundo tan cotidiano y, a la vez, tan desconocido que es la prostitución quizá no es la mejor carta de presentación para un libro. Pero, al ir deshojando páginas, comprendí la inmensidad de mi error: solamente había acertado en la juventud del autor.

Ignacio no nos habla del mundo de la prostitución; es más, ni siquiera nos habla.

En este libro que ahora tienes en tus manos, el autor le habla a sus personajes, convive con ellos, interactúa con ellos para tejer una tela multicolor de motivaciones, sentimientos y vivencias, para entrelazar una multitud de microcosmos en algo que, a primera vista, no parece un todo pero que según vamos desgranando historias, se nos va presentando como una constelación de vidas sólidamente interrelacionadas y unidas por el pegamento de nuestra propia existencia.

Quien busque un viaje sórdido y morboso por la industria del sexo mercenario se verá defraudado. Si esa es tu intención, lector, mejor que cierres ya este libro y se lo regales a alguien con mayores inquietudes. No es el fin que se persigue.

El fin último, amigo que te asomas estas páginas, eres TU. Es tu mundo, es tu alma la que se retrata en las próximas doscientas y pico porciones de papel, son tus propias vivencias, tus miedos, tus decepciones las que corren como pequeñas hormigas sobre el campo nevado del libro. En algún momento, como me ha sucedido a mí, serán tus ojos los que estén viendo a las corsarias del amor, será tu boca la que les hable, y será tu propio sentimiento de culpa el que te grite desde ese recóndito lugar al que lo habías desterrado. No te engañes, es un libro fácil de leer, pero no tanto de asimilar, como todo libro que, de una forma tan certera, trace el mapa de nuestras vidas.

Hay quien me llama poeta, y puede que tenga razón; pero no ya por haber dejado algunos trozos de mí mismo sobre un papel y que un par de editores los hayan considerado dignos de compartir con el público. No es por eso. Más bien creo que se debe a que busco la poesía en todo aquello que entra por mis sentidos, y si tú también tienes esa intención, lector, no te verás defraudado. Ignacio escribe poesía, aunque quizá ni él mismo se de exacta cuenta, y no es por el hermoso lenguaje con que te transmite esta colección de visiones, ni por las figuras que utiliza para huir de la vulgaridad de una crónica sobre un mundo vulgar. La poesía está presente en la forma en que vemos al autor detrás de cada sentimiento, de cada situación, de cada gota de tinta, porque no retrata, sino que vive cada momento que tienes delante de ti, y podrás sentir como él, añadirle tus propios párrafos, pintar cada escena con tus propios rostros, y eso sí que es poesía aunque no esté escrito en columnas, pero tú así lo vas a percibir, estoy seguro.

Es por eso, querido lector, que te recomiendo dejar atrás todos tus prejuicios, tus emociones y las ideas preconcebidas. Sumérgete en este pequeño océano de vidas arrancadas a la calle, disfruta y conmuévete como yo lo hago.


Orense (España), otoño de 2010

(*) Amigo y Vicepresidente del Círculo Poético Orensano

3 abajo firmantes:

SILVIA dijo...

Gracias por la recomendación que acepto de buen grado!
Besillos!!

Anónimo dijo...

Excelente comentario del libro de Ignacio, felicidades Javier por eso, ellas las suripantas son los ángeles de las calles, eso nadie lo puede negar.
Irma del Angel

40añera dijo...

Pido perdón en principio por mis ausencias y ahora darte las gracias por esta recomendación que buscaré para poder seguir disfrutando de su lectura
Un beso, bueno mejor te dejo resevas mil